Retos

¿Cómo es el puerto que queremos?

¿Queremos un puerto que sea puerta marítima, motor económico, social y cultural de la ciudad?

Reforzar la conexión puerto-ciudad, aprovechando y ampliando los accesos verticales que ya han demostrado su éxito.

¿Queremos un puerto pacificado en el que el peatón sea una prioridad y que se pueda pasear, jugar o practicar deporte?

Pacificar el tráfico y priorizar la movilidad sostenible, dando más espacio al peatón, a la bicicleta y al transporte público.

¿Queremos un puerto en el que todos podamos disfrutar y realizar actividades recreativas?

Crear nuevas áreas de recreo y ocio ciudadano, que conviertan el puerto en un lugar de encuentro.

¿Queremos un pueblo flexible y adaptable durante todo el año?

Un puerto multifuncional, con áreas organizadas y circulación reversible según las demandas de cada temporada.

¿Queremos un puerto atractivo y sostenible, funcional, estético y con zonas de sombra y confort?

Un puerto moderno, con identidad propia y valor patrimonial y cultural.

¿Queremos un puerto que conserve su esencia natural e histórica mientras se adapta al futuro?

Un puerto que preserve su entorno y legado histórico, integrando la naturaleza y la memoria del lugar en su desarrollo.

La ribera sur del puerto de Maó afronta un momento decisivo. Hoy conviven en ella grandes oportunidades y también importantes desafíos: falta de zonas de recreo, una movilidad todavía dominada por el tráfico rodado, espacios poco aprovechados o con una distribución poco clara, o la necesidad de una imagen más moderna y acogedora.

El reto es transformar todo ello en un frente marítimo atractivo, accesible y sostenible, que invite al paseo, al encuentro y al disfrute de cualquier persona en cualquier época del año. Un puerto que no sea solo un lugar de paso, sino un espacio vivo y abierto, integrado con la ciudad y conectado con el día a día de los mahoneses.

Partiendo de un pormenorizado análisis sobre el terreno, el proyecto plantea una serie de objetivos clave:

Crear nuevas áreas de recreo y ocio ciudadano, que conviertan el puerto en un lugar de encuentro.
Pacificar el tráfico y priorizar la movilidad sostenible, dando más espacio al peatón, a la bicicleta y al transporte público.
Reforzar la conexión puerto-ciudad, aprovechando y ampliando los accesos verticales que ya han demostrado su éxito.
Renovar la imagen urbana y mejorar las instalaciones, para que el puerto sea un escaparate del carácter de Maó.
Abrir el puerto a la ciudad los 365 días del año, impulsando actividades que rompan la estacionalidad.

Estos son algunos de los retos que tenemos por delante. Y ahora toca decidir, entre todos, cómo queremos que sea el puerto del futuro.

¿Queremos un puerto que transforme nuestra ciudad, convirtiéndolo en un punto de encuentro para nuestro día a día y una parte importante de la vida de Maó?

Estrategia para recuperar un área de discotecas degradada por un complejo de economía azul emergente.


Creación de refugios climáticos: pérgolas, zonas de sombra, vegetación y áreas de estancia que se integran en el paisaje y lo embellecen.

¿Queremos un puerto en el que se pueda pasear, jugar, o entrenar en un entorno tranquilo sin ruido ni contaminación, pero también accesible para los vehículos?

Estrategia para recuperar un área de discotecas degradada por un complejo de economía azul emergente.

Creación de refugios climáticos: pérgolas, zonas de sombra, vegetación y áreas de estancia que se integran en el paisaje y lo embellecen.

¿Queremos un puerto acogedor, con zonas de sombra y de ocio, y donde pasar tiempo con los nuestros se convierta en la mejor parte del día?

Estrategia para recuperar un área de discotecas degradada por un complejo de economía azul emergente.

Creación de refugios climáticos: pérgolas, zonas de sombra, vegetación y áreas de estancia que se integran en el paisaje y lo embellecen.

¿Queremos un puerto dinámico, capaz de adaptarse fácilmente a nosotros los 365 días del año, tanto en los soleados días de verano como en las tardes de invierno?

Estrategia para recuperar un área de discotecas degradada por un complejo de economía azul emergente.

Creación de refugios climáticos: pérgolas, zonas de sombra, vegetación y áreas de estancia que se integran en el paisaje y lo embellecen.

¿Queremos un puerto atractivo, con un diseño que combine lo funcional y lo estético, y que nos haga sentir orgullosos de la identidad de nuestra ciudad?

Estrategia para recuperar un área de discotecas degradada por un complejo de economía azul emergente.

Creación de refugios climáticos: pérgolas, zonas de sombra, vegetación y áreas de estancia que se integran en el paisaje y lo embellecen.

Pacificación urbanística

Un puerto con más espacio para los peatones
Un puerto con calzadas bien distribuidas y con usos claramente delimitados

Movilidad sostenible

Un puerto que se pueda recorrer en un medio de transporte público, cómodo y sostenible

La Ribera Sur del puerto de Maó afronta un momento decisivo. Hoy conviven en ella oportunidades y también desafíos: falta de zonas de recreo, una movilidad todavía dominada por el tráfico rodado, espacios poco aprovechados o con una distribución poco clara, o la necesidad de una imagen más moderna y acogedora.

El reto es transformar todo ello en un frente marítimo atractivo, accesible y sostenible, que invite al paseo, al encuentro y al disfrute de cualquier persona en cualquier época del año. Un puerto que no sea solo un lugar de paso, sino un espacio vivo y abierto, integrado con la ciudad y conectado con el día a día de los mahoneses.

Estos son algunos de los retos que tenemos por delante. Y ahora toca decidir, entre todos, cómo queremos que sea el puerto del futuro.
Crear nuevas áreas de recreo y ocio ciudadano, que conviertan el puerto en un lugar de encuentro.
Pacificar el tráfico y priorizar la movilidad sostenible, dando más espacio al peatón, a la bicicleta y al transporte público.
Reforzar la conexión puerto-ciudad, aprovechando y ampliando los accesos verticales que ya han demostrado su éxito.
Renovar la imagen urbana y mejorar las instalaciones, para que el puerto sea un escaparate del carácter de Maó.
Abrir el puerto a la ciudad los 365 días del año, impulsando actividades que rompan la estacionalidad.

¿Qué queremos?

Las mejoras

¿Queremos un puerto que transforme nuestra ciudad, convirtiéndolo en un punto de encuentro para nuestro día a día y una parte importante de la vida de Maó?

Un puerto conectado con el núcleo urbano, con una movilidad accesible, sin barreras y segura.

¿Queremos un puerto en el que se pueda pasear, jugar, o entrenar en un entorno tranquilo sin ruido ni contaminación, pero también accesible para los vehículos?

Un puerto pacificado, amable con el peatón y con zonas de aparcamiento bien distribuidas que permitan priorizar a las personas.

¿Queremos un puerto acogedor, con zonas de sombra y de ocio, y donde pasar tiempo con los nuestros se convierta en la mejor parte del día?

Un puerto con nuevas áreas recreativas, más zonas verdes, y un entorno que invite a pasar tiempo en él.

¿Queremos un puerto dinámico, capaz de adaptarse fácilmente a nosotros los 365 días del año, tanto en los soleados días de verano como en las tardes de invierno?

Un puerto polivalente, con espacios bien distribuidos y carriles de tráfico adaptables a las necesidades de cada temporada.

¿Queremos un puerto atractivo, con un diseño que combine lo funcional y lo estético, y que nos haga sentir orgullosos de la identidad de nuestra ciudad?

Un puerto moderno, con una identidad visual singular que lo conviertan en una referencia patrimonial y turística.